viernes, 30 de octubre de 2009

No estás solo


“Estás a salvo. Eres inconcebiblemente valioso. Nada se te opone. Estás rodeado de amigos.”


Imelda Shanklin


Ninguno de nosotros podría sobrevivir solo. Todos tenemos y necesitamos una red de apoyo.


Si miras hacia atrás, ¿quién estuvo contigo? ¿Fue la señora de al lado cuando eras un niño, o la maestra que te ayudó a hacer lo mejor que podías, o aquel amigo que estuvo ahí para escucharte aún cuando estabas siendo un perfecto idiota?
¿Quién te apoya ahora? ¿Quién te da consejos, te da fuerzas, te corrige y te quiere? ¿Quién rebota tus ideas disparatadas y hace que encuentres una respuesta correcta? ¿Quién te dará una patada en el trasero cuando estás siendo ridículo o autodestructivo?

Cuando pensamos en ello, nos damos cuenta de en qué grado todas estas personas han contribuido a nuestras vidas. Algunas de forma grandiosa, otras en pequeñas cosas, pero cada parte, muy importante.
Decídete hoy, elige al menos una persona que te haya ayudado y agradécele. Haz de esto una práctica regular.


Estás rodeado de amigos y puedes esperar milagros.

Wes Hopper

sábado, 19 de septiembre de 2009

Paso a paso


"La victoria del éxito está casi ganada cuando uno coge el hábito de establecer metas y alcanzarlas. Aún las tareas más tediosas se harán tolerables mientras desfilas a lo largo de cada día convencido que cada una de ellas, no importa cuan insignificante o aburrida sea, te acerca a lograr tus sueños.”



Og Mandino

El problema de las grandes metas es que si es en lo único que piensas, te llevará mucho tiempo lograrlas. ¡Nadie consigue una gran meta cada semana! Y eso se transforma en un problema porque no tienes suficientes recompensas en tu vida.

Para poder seguir y sentirte bien, necesitas muchos pequeños éxitos. Cuando puedas mirar tu lista de pequeñas metas y ver todos esos ticks, te sentirás verdaderamente bien. Y eso te mantendrá con ganas de seguir; todos los baches del camino, todos los obstáculos, todas las demoras solo son pequeñas molestias, como un mosquito, y no harán que te desanimes.

Entonces, ponte grandes metas y desglósalas en pequeños pasos. Anota estos pasos y chequéalos a mediada que los vas cumpliendo. Luego celébralos! Mira tu lista y piensa, “Jo, soy bueno!” Palméate la espalda y velos como hitos hacia tus grandes metas.
Cuando sientes que progresas te despiertas cada mañana con entusiasmo y lleno de energía. Como “el pequeño motor que pudo” dirás, “Creo que puedo, creo que puedo!”
¡Y puedes!
Parecerá un milagro.

Mis bendiciones.



Wes Hopper


sábado, 1 de agosto de 2009

Día 21

Parece un sueño, pero he llegado sin esfuerzo al día 21. Tres semanas. Ni pizca de ganas de fumar. Me siento más relajada, la piel sigue cambiando de tersura y el pelo va brillando más. El gusto y el olfato se desarrollan de manera que asusta casi.
Aún no siento que la vida valga más o menos la pena como muchos libros se empeñan en señalar, pero lo que realmente me importa es que no tengo ganas de fumar y eso ya es decir.

jueves, 16 de julio de 2009

Día 4:
La quisquillosidad va en aumento junto con mi contractura de hombros que evita que quienes me rodean la noten. Pero de momento puedo con ello. Un día a la vez.

Día 5:
Estoy triste, muy triste. Pero no creo que tenga mucho que ver con el tabaco.

miércoles, 15 de julio de 2009

Día 3:

Casi me voy olvidando del tabaco y parece un milagro. Voy poco a poco recuperando intensidad en el gusto y en el olfato. La piel se va volviendo lentamente más elástica. Aún no me avalancha el desagradable olor a tabaco desde el armario, pero tiempo al tiempo. Todo llegará.

Tengo sueños donde fumo un cigarillo cada día y donde también aparecen diferentes personas que me avisan que fumar un cigarillo, significa volver a empezar de nuevo y me despierto sobresaltada. Eso también pasará.

Aún me siento lejos de la fase en la que el pseudo ex fumador se siente superior al que aún sigue fumando, pero también llegará. Y la recaída a los 6 meses, etc. Pero lucharé con todas mis fuerzas para esta vez poder vencerme a mi misma más que al vicio en si.

Hoy me siento físicamente mucho mejor.

Un día más, decido no fumar.

lunes, 13 de julio de 2009

Mi proceso

Hoy se ha ido una gran persona, un gran médico y un mejor amigo. Hace muchos años me miró largo, en silencio y me dijo: “No te vuelvo a atender ni gratis ni pagando hasta que no vuelvas con fecha, día y hora para dejar de fumar”. Y dejé de fumar durante los 7 meses que precedieron a mi venida a España.

Durante este último mes me lo volví a plantear seriamente hasta el día que me llamaron avisándome que él estaba muy grave. Y me dio tanta rabia, tanta impotencia que mandé todo al diablo. Si él, deportista, si él que se cuidaba tanto en su alimentación, alguien que no bebía ni fumaba estaba grave para qué dejar de fumar. Es una de las miles de excusas típicas que damos los tabacómanos para no dejar la droga.

Pero hace dos noches tuve un sueño que me guardo para mí y el sábado por la noche fumé mi último cigarrillo (o eso espero). Llevo 48 horas sin fumar sin desesperación ni mono gracias a unas milagrosas pastillas que se llama Champix y que me dio mi nuevo médico de cabecera.

Así es que he decidido seguir una especie de diario para ir reflejando lo que siento cada día y cómo lo voy superando.

Día 1-

Hay algo dentro de mi que me dice que esta vez es diferente. El gran interrogante es: ¿Lo lograré? Mis anteriores intentos estuvieron “teñidos de rabia, conflicto y desesperación” tal como dice Deepak Chopra en su libro “Vencer las adicciones” y también de grandes fracasos. Pero hoy quiero quedarme un una cita de este mismo libro: “ El adicto es un buscador, aunque un buscador desorientado. El que da el primer paso vacilante hacia el descubrimiento del verdadero significado del espíritu”

Día 2-

De todos los viejos síntomas el único que siento es rabia, sobre todo por la mañana, y estoy bastante quisquillosa. No tengo síntomas físicos y milagrosamente no tengo demasiadas ganas de fumar. De todos modos los 16 cigarrillos que quedaron sin fumar el sábado siguen en la cajetilla sobre el cenicero de la cocina con el mechero encima. Los tengo al alcance de la mano. De momento y a pesar de las circunstancias de hoy, sigo eligiendo no fumar.

jueves, 28 de mayo de 2009

Las ranitas en la crema



Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema.
Inmediatamente sintieron que se hundían; era imposible nadar o flotar mucho tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar.
Una de ellas dijo en voz alta:

— "No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir, no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril."



Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.
La otra rana, más persistente o quizás más tozuda, se dijo:

— "¡No hay caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora."

Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. ¡Horas y horas!.
Y de pronto... de tanto patalear y agitar, agitar y patalear, la crema, se transformó en manteca.
La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó hasta el borde del pote. Desde allí, sólo le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa.



Jorge Bucay
Del libro "Recuentos para Demián"